Acabo de llegar a casa después de ver Avatar. En 3D, por supuesto, porque, como dijo mi padre, "¡Cómo se nota que no trabajas, ****! ¿10€ por ver a los pitufos?". Pues sí, que un día es un día. ¿Sensación general? Bastante buena, pero con algunas sombras que más tarde comentaré.
Para empezar con lo mejor, he de decir que en pocas películas que haya visto se adivina tanto curro detrás: el proyecto que nos trae nuestro amigo James Cameron es el sueño de cualquier artista conceptual o diseñador en general, porque, como se ha hecho ya muchas veces, se ha sacado de la manga un universo completo, sin lagunas y muy creíble, donde cada planta y cada bicho está donde tiene que estar, cumpliendo una función y con una historia detrás: un tremendo trabajo creativo, vamos. El guión es correcto aunque predecible, con la consabida historia de amor de fondo, y todo ello acompañado por las notas de un James Horner tan genial como siempre.
En cuanto a la prometida revolución técnica que iba a marcar "un antes y después" en la forma de hacer películas, digamos que sí pero no. Es un prodigio visual, con unos escenarios y efectos impresionantes, y unos personajes con una expresividad facial que les permite llevar a cabo una interpretación mejor que las de muchos actores de carne y hueso (iba a poner ejemplos, pero vamos a dejarlo ahí). En realidad, que nadie se engañe, es que es un salto cuantitativo, no cualitativo, independientemente de las técnicas que se hayan usado para realizarla, las cuales desconozco, pero no dejan de ser cosas que ya hemos visto en otras películas, aunque mucho más pulidas (espero que esto no signifique que los efectos especiales estén tocando techo), no supone un hito como Terminator 2 o Matrix, aunque así nos lo quieran vender. Eso sí, las cosas como son, el resultado final es acojonante. El que se baje esta película y la vea en TS-Screener está cometiendo un atentado contra la estética visual.
En cuanto a la prometida revolución técnica que iba a marcar "un antes y después" en la forma de hacer películas, digamos que sí pero no. Es un prodigio visual, con unos escenarios y efectos impresionantes, y unos personajes con una expresividad facial que les permite llevar a cabo una interpretación mejor que las de muchos actores de carne y hueso (iba a poner ejemplos, pero vamos a dejarlo ahí). En realidad, que nadie se engañe, es que es un salto cuantitativo, no cualitativo, independientemente de las técnicas que se hayan usado para realizarla, las cuales desconozco, pero no dejan de ser cosas que ya hemos visto en otras películas, aunque mucho más pulidas (espero que esto no signifique que los efectos especiales estén tocando techo), no supone un hito como Terminator 2 o Matrix, aunque así nos lo quieran vender. Eso sí, las cosas como son, el resultado final es acojonante. El que se baje esta película y la vea en TS-Screener está cometiendo un atentado contra la estética visual.
Pero, sobre todo, lo peor (o, vamos a decir, lo menos bueno) de la película es la sensación de estar viendo una versión del siglo XXII de Bailando con lobos, casi punto por punto, como cuando ves El último samurai, pero no tan descarado.
En conclusión, creo que esta es una muy buena película, de las que hay que ir a ver, entre otras cosas porque tiene elementos (técnicos) que la harán formar parte de la historia del cine, y a ser posible, en 3D (simplemente espectacular), aunque tiene varios peros que han evitado que sea una obra maestra.






